martes, 28 de octubre de 2014

Fight Up



Tocar fondo, si algo me enseñó Fight Club fue que aun no estoy preparado para tocar fondo; es más no creo que alguien completamente cuerdo lo esté. Dejar todo atrás: objetos, personas, vivencias, esperar la muerte, y vivir sólo en busca de ésta. Aceptar la vida y saber que en algún momento se terminará. Pero todo con un cometido, un significado, un “bien mayor”.
¿Tu apartamento explotó? Busca otro lugar donde dormir, hazlo en la calle, qué más da, si lo que importa es dormir. ¿Murió tu madre? Tú sigues vivo, lo demás da igual. ¿Perdiste el número de teléfono de tu mejor amigo? Una persona más,  una persona menos, el mundo no se va a terminar por eso. La visión de Tyler Durden es extrema, poco realista, pero valida a la hora de utilizarse como metáfora, como alegoría del despojo de lo material, del pasado y todo lo que ancla a una persona para continuar con su vida.
Tu mamá antes de morir te pidió que llevaras un paquete al otro lado del planeta, te dijo de manera dramática, en su lecho de muerte, que debías ir tú personalmente, tocar la puerta y entregarlo. De eso hace diez años, y por fin lograste ahorrar el dinero suficiente para hacer el viaje, aun tienes el recuerdo vivo, el olor dulzón y flemoso, las lágrimas recorriendo tus mejillas, y la voz ronca de tu madre. El día que vas a comprar el pasaje aéreo simplemente botas el paquete y decides invertir el dinero en un negocio lucrativo, o simplemente te vas de viaje a un lugar que siempre has querido ir pero nunca tuviste la oportunidad. Fin de la historia.



Sí, fin de la historia, y el mensaje del párrafo anterior es el mismo del Club de la Lucha y también de (reclinen sus asientos de manera vertical por favor) la galardonada película de Pixar: Up.
Los de ingenio más agudo ya se darán cuenta del por qué, para los que no, lo explico: el viaje que hacen Carl y Russell en la casa flotante es presentada como el cuento número mil sobre el “nunca es muy tarde para cumplir los sueños”, pero justo en un último momento, en un giro de acontecimientos Carl entiende que de nada vale un viaje que le prometió a alguien que ya no se encuentra con él, si a su lado tiene a otra persona con quien puede vivir un mejor futuro. Para esto se deshace de todo lo que una vez le importó, incluso de su promesa, de su antiguo motivo, sus objetos, sus monedas, Carl tocó fondo.




No veo una enseñanza universal en ninguno de los dos casos, tampoco un estilo de vida a seguir, pero sí un curioso caso en donde películas tan distintas pueden dar el mismo mensaje.

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